Hecho para tu botella
El interior se troquela a partir de la botella real, no de una medida estándar. Nos mandas una muestra y el cartón se ajusta a su hombro, su altura y su diámetro.
Es la caja. Diseñamos y fabricamos estuches de presentación para bodegas que venden una botella como lo que es: un regalo que alguien va a abrir delante de otros.
Un vídeo corto con las cinco construcciones abriéndose: el cierre magnético, la tapa suelta, el libro, la madera y el cajón.
Una botella en una caja bonita no se regala igual que una botella suelta, y no se cobra igual. El estuche es lo que convierte tu vino en un regalo corporativo, en una edición limitada o en la pieza que se queda encima de la mesa mientras dura la cena. Nosotros lo diseñamos, lo prototipamos, lo fabricamos y te lo dejamos en la bodega.
El interior se troquela a partir de la botella real, no de una medida estándar. Nos mandas una muestra y el cartón se ajusta a su hombro, su altura y su diámetro.
Recibes un estuche físico, montado con tu material y tu impresión, con tu botella dentro. Nada entra en producción hasta que lo tienes en la mano y das el visto bueno.
Fabricación, embalaje de exportación, paletizado, transporte y aduana. Un solo interlocutor y un solo precio: el que ves en el presupuesto es el que pagas.
Nadie se acuerda del envío. Todo el mundo se acuerda de abrir algo. En el regalo de empresa, en la tienda del aeropuerto y en la mesa de Navidad, el estuche es lo que sostiene el precio: es la diferencia entre una botella que se descorcha sin más y una que alguien fotografía antes de abrir.
Son los dos tramos que cotiza la fábrica. El precio por estuche baja con el volumen, pero lo que más pesa es el transporte, que es un coste fijo por envío: por eso 5.000 sale bastante mejor que 3.000.
Los precios no están publicados. Te los enseñamos con la clave que te enviamos por correo.
Cuéntanos qué botella tienes, cuántas unidades necesitas y para cuándo. Te enviamos una propuesta con precio cerrado en 48 horas.